jueves, 3 de julio de 2008

Cuento(1999)

La envidia de un gas (1999)

Yo no estoy hundido, pues floto, soy aire, soy materia inerte para algunos, pero no para el sol ni la luna. Ellos siempre me vieron. El sol siempre evaporó mis ideas y les dio color y la luna siempre condenó mis recuerdos y los opacó, como se opacaron aquellos días(no sé si eran días)en los cuales mis pensamientos pisaban tierra en un lejano paraje, pero no estoy hundido, recuerdo aquel paraje, ¿era yo acaso gas?
¡No!, yo pisaba aquel remoto lugar, recuerdo aquel olor a olvido, a desamor, olor penetrante y putrefacto como los pensamientos que recorren ahora mi mente. Recuerdo ese satélite inseparable que eras tú, pintada como una flor de inocencia virgen y no como la macabra razón de la separación de mis moléculas. ¿GAS??, que palabra más liviana para el peso de mis recuerdos, para el rencor hacia ese lejano sitio que se quedó con mis pies en la tierra, esa tierra que ahora usas tú para revolcarte bajo el mismo sol y la misma luna de las que yo te hablé. Mis moléculas penetran en cada uno de tus poros, con la facilidad con las que una prostituta abre las piernas, pero ellas sienten, tú no(eso imagino), tú no sientes que te envuelvo, que te penetro intentando ahogar tu realidad, buscando tu gemido de muerte, el placer de flotar, de que seas parte de mi volátil existencia. Pues bajo ese sol que estúpidamente nos hace ver unos a los otros, por mi necesidad de que no me dejes caer, me evaporé. No quisiera que seas manantial que corre puramente por esa tierra lejana. ¿Para qué dejarte libre, si es fácil ser egoísta cuando uno es gas? Y seguiré siéndolo, pero no pensaré más en aquel lejano paraje si se encuentra en el aire el perfume de tu evaporación. Con aroma a venganza y a atracción, de necesidad de cercanía, de martirio, pues te necesitaba como gas. Quería juntar nuestras moléculas y condensarlas juntas en una única gran masa de placer eterno y sólido.
Somos ahora iguales los dos, somos gases, somos el resultado de aquella venganza separadora de tus moléculas, que nos unió hasta hoy.
Pero yo sé que no te querrás quedar a mi lado, mis polos te repelen y querrás volver a aquel sitio(el del sol y de la luna) para estar libre de mi carga y buscar tu satisfacción terrenal.
Pero si tú te condensas en masa de vida terrenal, ¿por qué no podría hacerlo yo?. Yo quisiera condensarme en gotas de lluvia que recorran tus pechos cuando te revuelques desnuda en aquel lejano paraje. Pero eso es solo un sueño para mí, pues quien se quita la vida como yo, ya no tiene derecho a reclamarla ni a volver atrás, podría hacerlo alguien a quien un envidioso como yo le quitó la vida por desamor.
Estoy condenado a ser efluvio!! Eso me vuelve loco, el solo pensar que te acabo de tener y ahora te perdí por segunda vez. ¿Y qué me queda ahora por hacer?. ¿Volver a matarla una y otra vez, para disfrutar de esos escasos minutos?
Pensar en ello es ridículo, pero, ¿quién diría que la desesperación no me lleve a hacerlo?
Ya comienzo a sentirme vacío, sin forma, sin ocupar un espacio definido y siento que nadie me ve o peor aún que me ven, pero no les importa. ¿He de ser yo el peor de los gases?
¿Me habré vuelto yo un gas venenoso, mortal? Si eso es verdad, intentaré matarme con mi propio veneno para ver que sucede si me libero de esta forma indefinida. Pero no encuentro mi boca, no se por donde tragarme.
¿Desde cuándo un espíritu tiene boca, si no come ni respira? Pero si es por eso, ¿desde cuándo un espíritu habla? ¿Por dónde hablo? Todo es confusión y olvido cada vez más mi amor prófugo, queriendo matar su ida, matando lo único que me queda, mi yo gas!
¿Dónde estás que no te veo?, ¿por qué no estás donde siempre te he observado?
¿Será que ya no te revuelcas ahí?, o ¿será que yo me he quedado ciego ante ti, que me han prohibido verte reír, ver tu cuerpo estremecerse en el suelo iluminado por el sol y por la luna?
No es justo, pues yo fui quien te llevó a aquel alejado lugar y el que allí te dejó ir.
Te dejé ir. Que frase que solo pronunciarla me da escalofríos, pues temo que esta vez sea para siempre. Recuerdo vagamente mi etapa de sólido, recuerdo detalles de aquel paraíso arrumbado del que tanto hablo, un lugar mágico, un lugar donde el sol acaricia cada gramo de arena, quemando cada paso de nuestras vidas. Donde el agua corre libre y continua, como antes la sangre recorría mis venas. Esa sangre que el mismo sol secó contra la arena y la misma sangre que luego la luna cuidó con su sombra. Y como quisiera que ese día nunca hubiera existido, para haber pensado en otra forma de llamar tu atención y haber evitado así esta desesperación que ahora me tiene gas.
Uno nunca aprecia lo terrenal hasta que flota, hasta que intenta tocar las cosas y no las siente, y es ahí cuando duele en lo más profundo del no sé qué, pues mi corazón es ahora un puñado de moléculas dispersas. Pero siente como si fuera sólido y es eso lo que no comprendo.
Quisiera que se fabrique la máquina del tiempo para que te pueda tocar de vuelta(pues te atravieso). Pero quisiera que la acciones tú, para estar seguro de que debo volver, o si no lo haría para volver a empezar a no ser nada. Y entre no ser nada y ser gas, prefiero ser un gas, pues desde arriba puedo ver al mundo morir así como yo lo hice, y no sentirme tan solo.
Ya está lleno el cupo de mi paciencia, y mi angustia me ahorca como nunca antes lo había sentido. Me consuelo mirando a mis semejantes pero, ¿qué gano yo? ¿Reírme de mis propios males? ¿Reír de otros y llorar por mí? Que caradura puede llegar a ser la mente humana.
¿Pensarías tú accionar la máquina del tiempo?, o, ¿crees que mi yo espíritu te dejará sin respiro? Yo me siento ahora el peor de los gases, el más tóxico para cualquier ser vivo. Pero tengo aún hasta hoy la esperanza de que tú me respires y me dejes recorrer tus pulmones, y llenarte de placer. Hace mucho que no descanso y solo por observarte, verte reír. Solo doy vueltas para intentar tocarte, pero como siempre debo resignarme a verte. Pero sé que todo cambiará algún día. Despertaré de esta pesadilla que me tiene vapor y caeré en profundo sueño de descanso eterno, dejaré de flotar.
Quiero volver a ser como los demás, poder caminar por la plaza, prender un cigarrillo y tomar un café, y no mirar esto, todos los días, como si fuese un fanático del cine. Pues todo este mundo es para mí como un gigantesco cine con 365 películas anuales en las cuales tú eres la protagonista y yo el director. Quiero volver a ser terrenal. ¿Quién me puede llevar de vuelta ahí, si no eres tú? o, ¿debo remontarme a soñar aquellos días en el paraíso terrenal?
Creo que por ahora es mi única salida, el recuerdo de aquel paraje.
Estoy caminando y la arena busca refugio dentro de mis zapatos, los hace pesados y todo el ambiente se torna denso. El astro rey está de turno e ilumina mis pasos y latidos sofocados, y sigo sin encontrar un motivo para detenerme. ¿Dónde estás? ¿Me habré yo confundido de sitio? Lo dudo, ese lugar es la única imagen fija que tengo en mi mente, como las viejitas conservan los retratos de sus maridos a quienes se los ha llevado el cielo.
Cada paso es un golpe en el alma y sigo sin ver tu sonrisa, creo que te estás escondiendo. ¿Cómo sabías que estoy de vuelta y te quiero llevar? ¿Habrá alguien cuidándote o yo hice mucho ruido al caminar por la arena?
¡Deseo hacerte gas! Tú me llevaste a mí a este estado de levitación. No me puedes traer de vuelta, pero yo si te puedo llevar, disponer de tu alma. Pues todavía soy materia, pero ya conocí el otro estado. Estoy en ese estado pero no me puedo librar de ti. Recuerdo cuando te hice gas y nos unimos en masa única. ¿Por qué no duró? Yo creí que volveríamos a ser uno y no que huirías a lo sólido de vuelta, que extrañarías revolcarte en el paraje del sol y la luna.
¿En qué estoy pensando? Si eso ya está lejano a mi voluntad, ya no es posible, creo que estoy rendido, debo volver a entrar en razón, debo recordar que ya no soy sólido.
Ya estoy en mis últimos momentos, mezclo mis sueños con mis esperanzas y utilizo esa mezcla para tapar mi realidad. Pero la muralla ya se ha rajado, falta poco para que caiga y ahí veré mi destino a flor de piel. Te veré a ti reírte de mí y veré reírse de mí a todos los que yo vi subir por el mismo motivo por el cual yo subí. Veré ese paraje destruirse, volverse desierto y hasta el sol y la luna se olvidarán de él. Todo quedará en penumbras, el paraje, mis recuerdos y mis posibilidades de tenerte conmigo de vuelta. Pero tú brillarás aún, solo para recordarme que perdí, que soy inferior, que soy un gas impotente.
Tú podrás buscar en paz ahora, otro sitio para revolcarte, para desnudarte ante nuevo sol y nueva luna, y será otro el que allí termine evaporizado por ti, por tu desamor egoísta que terminó con mi solidez. Pero eso ya no es de mi interés, ya es de otro paraje, ya me alejaré para descansar eternamente, pues con esto ya pagué mis pecados terrenales y merezco ahora el descanso lejos de ti. Ya que no te puedo recuperar, prefiero no verte más.
Buscaré un gas que me entienda, que me atraiga y quien sabe si no termino por unirme con alguien en una masa sólida, la que quería formar contigo, para bajar a lo terrenal y asfixiarte hasta que caigas rendida y tu gas se reintegre a nosotros. O capaz me junte solo para huir a otro estado de levitación y me desconecte de ese basurero terrenal que me ha vuelto loco. Sinceramente fue mi egoísmo lo que me llevó a flotar, pero siempre fue más fácil buscar la culpa en tu débil figura, que ahora que se ha ido de mi vida, que se ha alejado de mis ojos para siempre.
¿Quién pensaría que un gas podría morir? Yo no imaginé jamás que podría sentirme tan pesado. Mis moléculas se están solidificando en polvo y cenizas, como las cenizas de los huesos de los muertos que se incineran en la cremación.
Y perdí, perdí mi condición de observador, de amarte, de ser libre para convertirme ahora en abono de orquídeas. Ahora veré desde abajo lo que siempre observé desde arriba. Veré al astro rey subir y bajar intercalándose roles con la luna así como sube y baja el telón entre actos de teatro. Y yo seré un espectador inmóvil, parapléjico ante el paso de los días subsiguientes.
Seré suelo, ya no más aire y después de haberte envuelto y recorrido tanto tiempo ahora debo servirte de suelo, debo taparte los agujeros que te conducirán al infierno con mis manos incineradas y contentarme con lamerte los pies, con ver los callos que te dan los días, esos días de caminata por nuestra celda terrenal.
Yo comienzo a contentarme con ser el abono que hace crecer las flores que tú hueles, que tú arrancas para adornar los rincones que antes yo adornaba. Rellenar el aire de aromas que antes despedían mis perfumes y así disimular el aroma de mi ausencia, pues yo sé que fue tu orgullo y no tu corazón el que me hizo sentir venenoso, y te carcome no tenerme allí como incienso aromatizador de tu soledad, y te carcome aún más tener que disimular que no sufres, que esas flores cumplen mi función, que ocupan mi aire. Pero yo se que me necesitas, por eso te seguiré proveyendo de flores que se asemejen a mis aromas, pues si me olvido, caeré a la caldera de mis recuerdos y me incineraré para siempre, dejándote ir a buscar otro aroma para ocupar mis más remotos espacios.
Yo no podría ser capaz de hacer eso, pues sería darme por vencido después de tanta persecución y yo pienso permanecer junto a ti, sea cual sea el estado físico, mental y espiritual que me depare el destino, pues soy un sufrido satélite que debe permanecer en tu órbita para no perderse en el infinito.

1 comentario:

Fernando dijo...

Que loco estas xD
Me encanta como escribis. Sin miedo. Expresas todo lo que sentis. Demasiado melancolico nomas para mi gusto. jajaja
Fuerza! Deja de ser emo xD
Exitos!